El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, anunció la suspensión de las clases, el cierre de oficinas públicas y más restricciones a la circulación de personas luego que el país alcanzara un nuevo récord de contagios por coronavirus.

Una semana después de establecer una serie de medidas en medio del avance de la pandemia del coronavirus, el gobierno de Uruguay suspendió las clases en todos los niveles hasta, por lo menos, el 12 de abril.

Además, cerró las oficinas estatales, salvo las “imprescindibles” y limitará las aglomeraciones de personas.

También cerrarán los clubes, gimnasios y se prohibirán los deportes, los espectáculos públicos, las fiestas y eventos sociales. Los bares y restaurantes podrán continuar abiertos con el aforo permitido, pero deberán cerrar a medianoche, lo que implica que deberán cerrar dos horas antes que en la actualidad.

El mandatario defendió la decisión de mantener “la libertad” de la población frente a cualquier tipo de confinamiento, tomada un año atrás, poco después de la declaración de emergencia sanitaria en el país.

“En marzo pasado la presión era grande para aplicar el confinamiento de la población. Optamos por la libertad. Hoy, un año después, la situación es distinta”, indicó Lacalle Pou en conferencia de prensa.

La situación es distinta, la cantidad de casos ahora es mucho mayor, tenemos una cepa que es muy potente en contagios, una situación compleja en el sistema de salud presionando sobre el CTI (cuidados intensivos), pero al mismo tiempo Uruguay ha avanzado en la vacunación”, agregó.

Después de la cifra récord del día lunes de 2.700 casos en un día, Uruguay registró este martes 1.801 contagios, por lo que el país acumula 86.007 positivos 827 muertes desde el 13 de marzo de 2020, cuando se declaró la emergencia sanitaria. 



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