La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido criticada por distintos países por su rol durante la pandemia por el coronavirus.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado en reiteradas oportunidades su molestia por el presunto apoyo de la organización presidida por Tedros Adhanom Ghebreyesus a China.

Países como Australia y Alemania también han criticado abiertamente la gestión del inmunólogo etíope, por haber confiado en exceso en la información que aportó China en las primeras semanas de la crisis, a principios de año.

Parte de esas críticas llevaron en abril al presidente norteamericano a congelar la contribución de su país a la OMS, que supone aproximadamente un 15% del presupuesto total del organismo.

Junto a ello, el día 27 de marzo, la  OMS publicó un informe en el que, basándose en la evidencia disponible que había en ese momento, no recomendaban el uso de mascarillas para el público general, solo para personal médico y enfermos, ya que según sus investigaciones, el coronavirus no se transmitía por aire.

Sin embargo, esta recomendación no coincidía con las políticas públicas y normas de otros países y asociaciones de la salud, como es el caso de China, que sí recomendaba el uso a todas las personas de mascarillas para evitar el contagio del coronavirus.

De hecho, una publicación de la revista The New England Journal of Medicine (TNEJM) afirmaba que el coronavirus podía permanecer hasta tres horas en el aire.

Por ello, decenas de gobiernos, entre ellos Chile, han indicado el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos como forma de prevención de la transmisión del coronavirus.

Según la OMS, el uso de mascarillas solo es eficaz si se combina con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón, recomendando además usarla si tiene tos o estornudos y, en personas sanas, solo si atiende a alguien en quien se sospeche la infección por COVID-19.

El uso de la hidroxicloroquina

Ayer, la OMS anunció la suspensión “temporal” de los ensayos clínicos con hidroxicloroquina que realizaba en varios países, como medida de precaución ante los escasos resultados obtenidos.

Esta decisión se llevó a cabo gracias a la publicación de un estudio en la revista médica The Lancet que considera ineficaz y hasta contraproducente el uso de la cloroquina y sus derivados, como la hidroxicloroquina, para luchar contra el coronavirus.

La investigación fue realizada con cerca de 15.000 enfermos y concluyó que ni la cloroquina ni la hidroxicloroquina son eficaces contra el COVID-19 en los enfermos hospitalizados y que estas moléculas incluso aumentan el riesgo de muerte y de arritmia cardíaca.

A pesar de las críticas a su uso y la decisión adoptada por la OMS, Donald Trump, Jair Bolsonaro y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, han asumido públicamente que consumen hidroxicloroquina como medida preventiva contra el coronavirus.

Llevo más o menos una semana y media tomándolo. Y aquí sigo. Creo que es bueno. He oído muchas historias positivas al respecto. Y si no es bueno, ya les iré contando, aunque mal no me va a hacer”, dijo Trump.

Esta nota Las críticas a la OMS en medio de la pandemia por el coronavirus apareció primero en El Dínamo.

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