Esta semana se reinició la Copa Libertadores de América, torneo que se retomó con estrictos protocolos sanitarios, los que de alguna forma se desordenaron con una inesperada autorización que recibió el club argentino Boca Juniors, que fue uno de los más golpeados con la pandemia en el continente.

El elenco xeneize enfrentará a Libertad en Paraguay luego de haber pasado por un grave brote, el que afectó gravemente a los integrantes del plantel. Aquello afectó directamente a la planificación del entrenador Miguel Ángel Russo, quien necesitaba inscribir a una veintena de futbolistas con PCR negativo para viajar hacia Asunción.

A inicios de esta semana, el equipo trasandino se realizó los test correspondientes. Varios jugadores habían cumplido los 14 días de confinamiento desde que se les detectó la enfermedad, por lo que estaban clínicamente dados de alta. El problema es que varios seguían dando positivo en los test, debido a que continuaban con el SARS-CoV-2 en el organismo.

Los paraguayos, en una decisión controvertida, permitieron que los jugadores que seguían dando positivo por COVID-19 tras su confinamiento pudieran subirse al avión, algo que era contradictorio a las normativas establecidas por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que pedía que los hisopados fueran siempre negativos.

La calificación de pacientes no contagiantes y la actualización de los protocolos sanitarios fueron algunas de las justificaciones para este cambio, el que no fue bien visto por Libertad, que acusó a Boca de tener una ventaja deportiva y generar un peligro con su acción.

Los no contagiantes

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El entrenador Miguel Ángel Russo trabajando con Boca. (Foto: Boca Juniors)

La decisión de Paraguay ante los jugadores xeneizes se basó en los criterios planteados frente a los pacientes “recuperados” con coronavirus, precisamente a quienes no son considerados como activos o contagiantes.

Julio Borba, viceministro de Atención Integral a la Salud, afirmó que las autoridades paraguayas consideran como “recuperados” a quienes hayan pasado 15 días desde el primer hisopado que dio positivo. “La curva del contagio duran del tercero al duodécimo o decimotercer día, así que ya no tendrían posibilidad de contagio; si se cumplieron los 15 días, ya no hay riesgo”, agregó.

Esta postura fue respaldada por Gerardo Brunstein, jefe médico de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), quien afirmó que Boca no se saltaría los protocolos sanitarios dentro de su país. “Habíamos puesto en el Ministerio de Salud que los asintomáticos que llevan más de 10 días, ya son recuperados. Hoy en día, a una persona que dio positivo y ya pasó los diez días, ya no le vamos a hacer test”, agregó.

En el plano científico, la postura de las autoridades paraguayas se fundamenta en publicaciones como la revista Nature, que tomó un estudio donde se hizo un seguimiento de pacientes, constatando que “se estimó que la infectividad declinaba rápidamente dentro de 7 días”.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos planteó que el COVID-19 puede estar en el organismo tres meses después de la infección inicial, por lo que es probable que el PCR siga dando positivo. Aquello no implicaría ser una persona contagiosa, aunque todo se debería evaluar si luego de la recuperación declarada presenta nuevos síntomas, donde se podría evaluar una posible reinfección.

Más allá de estos fundamentos, tanto la Conmebol como Boca tuvieron que entregar sus aclaraciones y algunos retrocesos ante el permiso otorgado.

Las aclaraciones y retrocesos

Durante el martes, y luego de un fuerte reclamo de Libertad de Paraguay, la Conmebol emitió un comunicado, asegurando que desde el 8 de septiembre pasado ninguna entidad ha podido intervenir para modificar el protocolo.

“Estos documentos declaran taxativamente que las resoluciones y normativas de las autoridades de cada país tienen prevalencia sobre cualquier disposición de la Conmebol. Permitir o no el ingreso de personas a su territorio es obviamente una prerrogativa de cada gobierno, así como las exigencias requeridas para ello”, agregó la entidad, que entregó así la responsabilidad del permiso a las autoridades paraguayas.

La entidad añadió que tanto ellos como los gobiernos “han venido realizando ajustes a sus protocolos en función de la evidencia científica y de la nueva información comprobada acerca de un virus conocido tan solo hace nueve meses”.

“Circunstancias similares se han registrado en torneos locales en Sudamérica y en competiciones en Europa. En todos los casos, los jugadores que no presentaban síntomas por varios días y cuya prueba de RT-PCR (+) databa de 10 o más días atrás fueron habilitados a jugar, porque no podían contagiar la enfermedad”, expresó el texto.

La prensa argentina afirmó que a pesar de tener la autorización de ir con jugadores con COVID-19 positivo, el equipo irá a Paraguay con un contingente compuesto principalmente por jugadores que dieron negativo en su último test. Según Olé, la única excepción será el colombiano Frank Fabra, quien terminó siendo el único autorizado luego de haber cumplido su etapa como paciente contagiante.

Esta publicación aparece primero en El Dinamo