Un estudio determinó que las cuarentenas para frenar la propagación del COVID-19 pueden perder hasta un 40% de efectividad en la reducción de movilidad si las restricciones se extienden por más de un mes.

El trabajo, que fue realizado Andrés Musalem, profesor del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería, junto a Yogesh V. Joshi, de la Universidad de Maryland, analizó la aplicación de la medida en 113 países.

El académico chileno explicó que hay varios factores que influyen en esta situación, pero enfatizó que el aspecto socioeconómico destaca entre todos.

“Hay zonas en que las personas pueden mantenerse en cuarentena con mucha mayor facilidad, especialmente si pueden trabajar a distancia manteniendo el mismo sueldo, mientras que eso es más difícil para otras. A medida que pasa el tiempo estas presiones aumentan, y se hace más difícil que la gente se quede en sus casas sacrificando sus ingresos”, aseguró.

Musalem precisó que al analizar los distintos países consideraron variables de todo tipo, como ingreso per cápita, expectativa de vida, nivel educacional, desigualdad económica, “y la verdad, uno de los pocos factores que tiene algún impacto a la hora de explicar por qué se ve que a uno le va mejor que a otro en la efectividad de la cuarentena es la expectativa de vida. Países donde están más desarrollados en eso y con mejores sistemas de salud, se redujo más la movilidad en cuarentena y sus efectos fueron más duraderos“.

La investigación aseguró que el desgaste de estas medidas es generalizado, ya que en casi todos los países la movilidad comienza a aumentar a medida que avanzan las semanas, siendo la mediana las cuatro semanas, momento en el que ya se habría perdido entre un cuarto y hasta un 40% de la reducción de la movilidad de la población.

“En la medida en que el Gobierno implemente cuarentenas largas en el país es necesario que se redoblen los esfuerzos para que se puedan cumplir, y eso puede abarcar múltiples iniciativas, desde comunicarle a la población la importancia de cumplir las restricciones, a aumentar la fiscalización, y también apoyar a los segmentos de la población más complicados para que puedan mantenerse económicamente sin tener que salir de sus hogares”, agregó el profesor.

Los académicos se encuentran trabajando en la comparación del impacto de las primeras cuarentenas con respecto a las segundas o terceras en diferentes países, en particular a partir de los casos de Francia e Italia, para explorar si a nivel global se puede ver una situación similar a la de nuestro país en cuanto a su efectividad. 

Esta publicación aparece primero en El Dinamo