Uno de los episodios más duros que vivió Carmen Gloria Arroyo fue el divorcio de sus papás, lo que provocó que su padre, con quien mantenía una muy buena relación, abandonara la casa en la que vivían.

Sobre esto, la abogada señaló en el programa De Tú a Tú de Canal 13 que “fue muy raro que desapareciera”, puesto que ese día “se despidió igual como todas las mañanas, me dio un beso en la frente como lo hacía siempre, y salió”.

Ella recuerda que su papá desaparecía por muchos días, pero su mamá siempre le dijo que andaba trabajando. “A ella nunca le gustó que una hablara mal de él o reclamara”, aseguró.

“Empezaron a pasar los días, que no era raro porque desaparecía, pero comencé a notar rara a mi mamá. Muy deprimida. Me parecía que lloraba. Y me empezó a preocupar. Hasta que un día nos dijo: ‘Tu papá no va a volver, nos vamos a quedar acá. Vamos a seguir todo igual pero el papá parece que se va a quedar en el sur’”.

Según el relato de Carmen Gloria Arroyo, habían pasado dos meses desde el divorcio y con la decisión de su padre confesó que “me sentí traicionada”, reconociendo que “pasaron años en que yo esperaba que en algún minuto apareciera”.

Aquí, la animadora de TVN hizo un mea culpa puesto que culpó siempre a su madre. “Fui súper injusta con mi mamá porque crecí con esa idea hasta los 17 o 18 años que yo busqué a mi papá, pensando en que mi papá no me iba a ver porque le tenía miedo a mi mamá”, dijo.

La reflexión

Carmen Gloria Arroyo reconoció que es a raíz de este episodio con su padre que hasta el día de hoy en su programa, Carmen Gloria A Tu Servicio, es que habla desde el corazón cuando conoce casos de hombres que dejan botados a sus hijos.

“Por eso yo lo hablo tanto en el programa cuando los papás dejan de ver a los hijos, o no se hacen cargo. Porque claro, lo hacen en la pelea que se enfrascan con la mamá. En la rivalidad que tienen con la mamá y pensando netamente en lo económico”, sostuvo.

En esa misma línea, indicó que los padres “no piensan en la emoción que siente un niño. Un niño no tiene la capacidad de entender esas cosas. Es un dolor enorme. La persona que incondicionalmente te tiene que amar toda la vida, te dice ‘no me importas, no me importa lo que pase contigo’. Y asumir eso es durísimo”.

Por lo mismo, la abogada cree que “el dolor de la perdida de mi padre, la falta de cariño y empatía que tuvo conmigo, me hizo crecer, madurar. A lo mejor es una excusa hueona que me invento, pero yo creo que si hubiera seguido viviendo con mi papá, sería una cabra chica malcriada. Pero cuando tú papá decide no verte, es tremendamente doloroso”.

El reencuentro

A los 17 años, la abogada viajó al sur a buscarlo con el fin de responder todas las preguntas que se habían originado en su cabeza desde que partió. Al encontrarlo, no quiso recibirla porque “estaba ocupado”.

Se devolvió a Santiago llorando y desde ese momento hizo el duelo y no lo buscó más. Tampoco le contó a su mamá. “Me arrepentí tanto de haber desconfiado de mi mamá, que no era capaz de decirle ‘mira qué imbécil soy, pensé que tú no me dejabas verlo’”, contó.

Cuando Carmen Gloria Arroyo tenía 21 años, finalmente su padre se contactó con ella y lo invitó a su casa, una decisión que hasta el día de hoy se arrepiente.

Le preguntaron por qué se había ido, pero él decía que nunca más. “Al otro día en la mañana se fue, y nunca más lo vi en mi puta vida. Hizo lo mismo dos veces y por culpa mía. Esa culpa con mi mamá hace que yo nunca le cuente que había ido al sur”, dijo.

Nunca más supo nada de él, hasta que un año después de que había fallecido su mamá, Carmen Gloria fue a hacer un trámite en el hospital de Carabineros, y le dicen que el titular estaba fallecido, o sea, su papá.

“Salí de ahí y fue súper raro porque me provocó llanto, me dio pena. Y yo decía ‘por qué tengo pena si es un viejo de mierda que nunca me quiso, que nunca se preocupó por mí, que me debiera dar lo mismo’. Estaba en el auto y me dije ‘soy huérfana’”, recordó.

Si le tuviera que decir algo a su padre hoy, la abogada dice: “Te perdono, pero no sabes lo que te perdiste. Qué pena por lo que te perdiste. Nada más”. 

Esta publicación aparece primero en El Dinamo